Anna Netrebko
Nuestro mundo es tan sumamente competitivo que no sólo hay que disponer de talento sobrenatural y millones de horas de estudio sino que además hay que acompañarlos de una imagen distintiva. Siempre hemos identificado a las sopranos como mujeres con gran capacidad torácica y hermoso volumen corporal, léase una Montserrat Caballé o una Joan Sutherland en donde la voz primaba por encima de todo independientemente de que su imagen no correspondiera del todo con la proyectada por el libreto. Así la simple visión de Tosca resultaba desconcertante el personaje que finalmente salía a escena. Yo creo que el punto de inflexión llega con la expulsión en el 2004 de Deborah Voigt de la Royal Opera House de Covent Garden en Londres por su exceso de peso; esta excelente soprano después de perder 60 kg ha vuelto a triunfar en los principales teatros operísticos. Hoy en día tenemos preciosidades como Anna Netrebko, http://www.annanetrebko.com/, mi soprano favorita a día de hoy, donde no solo tienen una voz espléndida sino que además se mueve por el escenario con frescura y naturalidad a la par de su notable belleza. La ópera, como evocación de lo irreal, se había mantenido al margen de los cánones estéticos de las demás artes escénicas, pero ahora el público pide a los cantantes que sean también actores. Y eso implica no sólo calidad musical, sino expresividad, movimiento y también belleza.



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