Deporte
Hay tantas diferencias entre la aproximación que hay hacia el deporte profesional en los Estados Unidos y en Europa que merece la pena reflexionarlo. En Europa el deporte y como ejemplo el fútbol es lo que yo llamo un juego pasional. Sin la pasión que existe por hacer causa propia del equipo al que sigues el fútbol no seria lo que es. Creo que en el fondo los Europeos hemos sustituido las antiguas luchas medievales comarcales por luchas de once individuos en calzoncillos contra otros once por una esfera de cuero y en esto reside su grandeza: Sufrimos y nos dejamos la vida, sobre todo cuando los partidos son de competición transnacional. Los americanos sin embargo desprecian las luchas transfronterizas, asumen con perfecta naturalidad su superioridad y cuando no es así ignoran lo contrario como si no fuera con ellos. Sin embargo la pasión la dejan para otros menesteres y acuden a los estadios y pabellones con la idea de ver un espectáculo, tomar cerveza, comprarse una gorra y comerse un perrito caliente. Y espectáculo es ir a un partido de baloncesto de la NBA. Desde que cruzas las puertas del arena de turno sientes la misma sensación de cómo si fueras a un circo y en ello está su grandeza. Yo que he sido bastante aficionado al fútbol cada vez me atrae menos el deporte-pasión y me inclino mas por el deporte-espectáculo. No sé si será que me estoy haciendo mayor o que no estoy para muchos sufrimientos pero al menos ... no sales cabreado



3 Comments:
At 4:45 a. m.,
Anónimo said…
¿Te acuerdas de la reciente final del mundial de baloncesto entre España y Grecia?
Eso sí que es deporte-pasión. El espectáculo dejó paso a la emotividad de ver cómo la mejor selección nacional del mundo, mermada y casi sin opciones con Gasol en el banquillo, derrotaba a los favoritos en un partido histórico. Por muchos anillos que ganen Gasol, Garbajosa y compañía, seguro que nunca habrán sido tan felices como aquel día del verano de 2006.
At 7:08 p. m.,
Partagás said…
Y mas los que vivimos fuera que nos tuvimos que levantar a las 6 am para ver el partido, pero si hubiese sido Grecia-Argentina por poner un ejemplo hubiese seguido con los angelitos. La verdad es que lo de la pasion esta muy bien cuando ganas como fue en este caso, pero desafortunadamente son escasas las ocasiones. Por eso pasion + derrota = mala leche
At 4:47 a. m.,
Anónimo said…
Coincido contigo en inclinarme más hacia el deporte-espectáculo, aunque como bien habéis dicho es imposible dejar los sentimientos a un lado en una final como la que vivimos ante Grecia.
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