Biblioteconomía
Los clubes de video deben de estar encantados. Las bibliotecas públicas que tengo más cerca ahora, la de Alpedrete y la de Guadarrama, tienen películas y discos de música disponibles para tomar prestado. No hablamos de películas que nadie ve sino películas actuales, además de documentales y clásicas. La de Alpedrete en concreto es un bonito recinto iluminado con luz natural, disponibilidad de Internet gratuito via Wi-Fi y con una encantadora bibliotecaria a la que le han dicho que a las 11 puede irse a tomar un bocadillo y que si la biblioteca se queda sola, sin guardián, sin responsable y por allí pasan algarrobos de Sierra Morena pues que aquí no pasa nada, que como es de todos o mas bien de nadie pues que no pasa nada.
Lo curioso es la diferencia en eficiencia a la hora de adquirir un carné. En ambas te piden que rellenes un formulario, una fotocopia del carné de identidad y una foto.
- En el caso de Guadarrama: “Si no tienes foto no pasa nada, escanearé la del DNI y punto. Si esperas 15 minutos lo tienes listo.” Borde en el tono pero eficiente en los hechos.
- En el caso de la amable bibliotecaria de Alpedrete: “Necesito la fotocopia y la foto. En cuanto me lo traigas tendrás listo el carné para dentro de dos semanas aunque ya podrás llevarte material si lo deseas”. Sin comentarios.
Lo curioso es la diferencia en eficiencia a la hora de adquirir un carné. En ambas te piden que rellenes un formulario, una fotocopia del carné de identidad y una foto.
- En el caso de Guadarrama: “Si no tienes foto no pasa nada, escanearé la del DNI y punto. Si esperas 15 minutos lo tienes listo.” Borde en el tono pero eficiente en los hechos.
- En el caso de la amable bibliotecaria de Alpedrete: “Necesito la fotocopia y la foto. En cuanto me lo traigas tendrás listo el carné para dentro de dos semanas aunque ya podrás llevarte material si lo deseas”. Sin comentarios.



5 Comments:
At 10:27 p. m.,
eljudioerrante said…
Lo importante es que te pudiste llevar el material.. y seguro que con una sonrisa...
Te extraniamos, Partagás.
At 3:25 a. m.,
Partagás said…
Lo de la sonrisa siempre que no se pierda la alegria. A ver si un dias sacas ganas y me llamas por telefono que a ti te sale mas baratito.
At 11:13 a. m.,
Unknown said…
ahora que estás de sabatismo... igual te veo opositando a bibliotecario alpedreteño... ya te estoy imaginando y te veo la mar de feliz... donando algunas de tus novelas, intercambiando impresiones con los lugareños, relajado y tranquilo, dejando que se formen colas para pillar libro... y diciéndoles aquello de "tranquilooo chico que me estááá eztressando..." y los alpedreteños rumoreando "pues dicen que éste trabajaba antes de ejecutivo financiero en la gran manzana esa de las américas... pero no se lo cree nadie"... y es que el ser humano tiene faclidad para adaptarse a la buena vida ¡Verdad?
At 7:43 a. m.,
Anónimo said…
Me quedo con el estilo sureño de la bibliotecaria serrana.
Belén, me parto de la risa con tu visión de futuro del bibliotecario alpedreteño. A lo mejor tienes algo de pitonisa...
At 5:02 a. m.,
desde Estonia said…
La bilioteca de Alpedrete ha cambiado mucho. Antes estaba en la Plaza de la Constitución y si la memoria no me falla, la bibliotecaria era la mísmisima hermana de J.M. García, alias "el anglosajón" (por su uso del inglés).
Mujer de pelo canoso y ojos garzos, aplastado y recogido como el cabello de doña Urraca de Zamora, avellanada aunque muy emperifollada en su vestimenta, solía con su vocecita y ojos de cuclillo amansar a los pequeños pueblerines de A. que venían a revolucionarse en el interior de la bilioteca: una pequeña sala de luz lóbrega y de estanterías a medio rellenar. Aquella encatandora mujer cuidaba del pastoreo de los libros y que ahora se ha convertido en un mausoleo.
Me acuerdo que R.M. y yo llegamos a la conclusión de que su gran parecido a J.M. García la delataba. Un día, pasando por allí, entramos los dos para entregar un libro de los tantos que llevaba con retraso.
Se lo pregunté y ella afirmó. Papá y yo nos echamos una sonrisa de soslayo.
Cuando volví a la Bilioteca de Alpedrete el verano de 2003, es decir, a la nueva en la Pza. Francisco Rabal, la busqué con la mirada, ya no estaba.
Yo estoy seguro que las bibliotecas es la pasión latente de cualquier ciudadano porque al fin y al cabo es el único sitio donde por espacio y tiempo se siente uno "comunista". Como decía Partagás, "Todo es de todos y nada es de nadie", ¿o no es así?
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