Otra llegada curiosa a Miami
Como no es frecuente estar junto a famosos lo voy a contar. En nuestro vuelo viajaban a nuestro lado Emilio Butragueño (y esposa), aquel gran jugador del Real Madrid cuyo apodo encabezo una de las mejores generaciones de futbolistas nacionales que ha dado España. He de decir que aparte de conservarse en un estado físico excepcional mantiene maneras amables y caballerescas lo cual no es tan usual hoy en día. Decidió sustituir la bandeja de Iberia por un ibérico al que yo tampoco me hubiese resistido. No bebió alcohol, no así nosotros que casi nos bebemos el océano. Unas filas mas adelante viajaba el cantante Alejandro Sanz, con desarrollada barriga y embutido en unos pantalones que según RM están diseñados por Dolce Gabbana. Por casualidad salimos de la terminal de Miami delante suya cuando unos cuantos periodistas de la farándula empezaron a moverse como chinches incandescentes. Me pareció curioso el revuelo de periodistas, cámaras y micrófonos, y pienso lo triste que debe de ser llevar una vida así y también pienso en la soledad que posiblemente sienta el famoso si no lo recibieran así.



1 Comments:
At 7:36 a. m.,
Unknown said…
Yo me encuentro a menudo con famosos, tanto por mi trabajo, como en otro tipo de ámbitos y los envidio NADA. Creo que ser famoso es el peor menester del mundo. Tu libertad se resiente y tu naturalidad y espontaneidad desaparecen, y el que no pierde estas bazas se convierte en un incomprendido. Cualquier cosa será interpretada como venga en gana por cualquiera, y siempre en boca de todos. Me quedo con la normalidad y vulgaridad de cualquier ser humano... la libertad de movimiento y pensamiento no tienen precio.
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