Violines
Me asombra la habilidad que tienen los grandes violines para mantenerse eternamente jóvenes. Gracias a L.R., un importante banco de inversión americano nos invito a una audición de Midori con el pianista Robert McDonald, en la New York Public Library, en un marco precioso donde interpretaron diferentes sonatas de violín y piano. Midori es una grandísima violinista Japonesa que hizo su estreno con tan solo 11 años junto a Mehta y la filarmónica de Nueva York y toca con un Guarnerius del Gesú que data del año 1734 cuya propiedad pertenece a la Fundación Hayashibara. La historia de los grandes violines, los Amati, los Stradivarius o los Guarneri, desde su origen en los talleres de sus luthieres en Cremona y Brescia, hasta la fecha actual me parece fascinante y la idea de que los interpretes pasen y los violines sobrevivan es una de las grandes curiosidades que hay en la vida, sobre todo porque los violines son objetos muy frágiles. Estos son tan caros que es muy difícil que incluso los grandes violinistas puedan llegar a poseerlos. Por eso las grandes fundaciones y corporaciones los adquieren y se los ceden a los grandes interpretes para que sigan manteniendo su llama encendida. En este sentido es una pena que el Quinteto Palatino que realizó Stradivarius siga encerrado en unas urnas de cristal acorazado en los interiores del Palacio Real de Madrid.



3 Comments:
At 6:28 a. m.,
Anónimo said…
Hola Alión & Partagás:
Espero se me perdone esta intromisión en vuestro blog, pero este tema me gusta mucho, y así, de paso os saludo.
Hay una película, "el violín rojo", que muestra ese paso de mano a mano de un instrumento... la idea es una preciosidad, pero tal vez le podrían haber sacado más jugo en la película.
Es una de la magia de instrumentos, y de la obra musical en general, que han vivido guerras y muchas calamidades, pero gracias a Dios se mantienen y siguen con nosotros... Si los instrumentos hablaran...
Me imagino que lo sabes, Londres es posiblemmente la capital mundial de los instrumentos de cuerda. Allí hay negocios llevados de forma familiar, que conocen el paradero de casi todos los instrumentos de cuerda de cierto valor. Y me llamó inmensamente la atención saber que cuando un instrumento de esos, está en manos de un particular, ellos le visitan para ofrecerle venderlo, y si no quiere, serán los hijos y los nietos de los comerciantes los que vayan a ver a los herederos del poseedor del instrumento. Así con la esperanza de que haya una generación que ya se anime a deshacerse de ese viejo violín del abuelo... Es fascinante.
Un abrazo para los dos.
At 6:41 a. m.,
Partagás said…
Hola Obiwan, no tienes porque disculparte por las intromisiones. Es mas se aprecian y valoran.
La pelicula el violin rojo la he visto pero creo que como ya anticipas el guion no es lo suficientemente bueno con respecto a lo que podria llegar a haber sido.
No sabia lo de los negocios familiares en torno a los violines en Londres. Si se que alli y en NY se negocian las grandes colecciones y piezas. Una de las ultimas veces que he estado en Londres encontre una revista que se llama Strad y es sobre instrumentos de cuerda. La verdad es que todo este mundillo tambien me gusta.
At 7:30 a. m.,
Anónimo said…
Es realmente curioso lo que comentáis. Y en cierta medida, también ocurre con los pianos. Cuesta trabajo creer que, con la aplicación de las tecnologías modernas, se sigan valorando más los instrumentos con más de 200 años que los que se puedan fabricar en la actualidad.
Como bien sabe el autor de este blog, mi abuelo materno ha sido afinador de pianos toda su vida (ahora ha heredado el negocio mi tío, puedes consultarlo en pianosantaren.com), y al respecto siempre les oí comentar que, si bien es cierto que los pianos célebres son muy apreciados (Steinway&Sons), también se fabrican pianos modernos de una gran calidad que nada tienen que envidiar a las grandes "reliquias". De hecho, los pianos Yamaha, contra todo pronóstico, son actualmente los pianos más apreciados, en una reciente encuesta (34% frente a un 25% de Steinway). Personalmente pienso que quizá haya algo de misticismo en todo eso...
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